Denuncian maltratos a una anciana en residencial de Melo

La denuncia se hizo pública a raíz de un posteo de Facebook de uno de sus hijos. La familia prepara una denuncia penal contra la dueña del hogar. Un hombre que vive en Estados Unidos denunció en las redes sociales

en las últimas horas el maltrato y la negligencia de la que había sido víctima su madre anciana en un residencial de Melo, que tuvo como consecuencia más visible terribles escaras en sus pies y cadera.

Algunas le llegan hasta el hueso y el cirujano que las vio en Melo dijo que no entiende cómo es que la señora sobrevivió tanto tiempo en ese estado, según dijo Natalia, la nuera de la mujer internada a Subrayado.

Además de las heridas, estaba sobremedicada con psicofármacos que inhibían su capacidad de reacción o de cualquier pensamiento, según denuncian los familiares, quienes agregan que también estaba deshidratada y le diagnosticaron falta de hierro.

Su nuera dijo que Iris fue intervenida quirúrgicamente dos veces en los últimos días, requirió transfusiones, y que es probable que fallezca en las próximas horas. El cirujano les informó que esas heridas llevaban muchos meses sin cuidado.

¿Pero cómo llegó Iris a esta situación? El comienzo del relato es similar al camino que recorren muchas familias con sus ancianos.

Iris tuvo primero olvidos momentáneos, luego la demencia senil se intensificó y comenzó a peligrar su integridad física.

Necesitaba cuidados las 24 horas y su familia no podía costearlo. Además uno de sus hijos vivía en Estados Unidos y el otro estaba por irse 9 meses de misión a Haití.

Frente a su casa vivía una amiga suya de toda la vida, María Marta Sem, que además tenía un residencial de ancianos muy cerca. "Un vínculo de aquella época donde la amistad realmente era amistad, hace 40 años atrás", relata su nuera, que agrega que incluso sus hijos habían ido a la escuela juntos. Para ellos María Marta era familia.

Enterada de la situación, dijo a los hijos de Iris que para ella sería un gusto cuidarla en el hogar, y que además, estaba por abrir un segundo hogar más exclusivo, en el que convivirían menos ancianos y solamente de sexo femenino.

Para que Iris no extrañara tanto su casa, la dueña del residencial propuso además usar los muebles de la casa en la que había vivido toda su vida para amoblar el nuevo hogar.

Los hijos acordaron otorgarle a Marta Sem un poder para cobrar las pensiones de Iris, que equivalían a casi al doble de lo que costaba internar a un anciano en el residencial, para que se ocupara especialmente de su madre.

En agosto de 2012 entonces Iris fue a vivir al residencial, y su hijo se fue a Haití.

Su enfermedad avanzó, y con el tiempo Iris quedó postrada. Un tumor cerebral le afectó sus facultades motoras, y la demencia senil y el Parkinson la afectaron su capacidad de razonamiento y habla.

"Íbamos a verla y no nos conocía", relata su nuera. A partir de ese momento empezaron a visitarla con menor frecuencia, "pero teníamos la confianza de que cualquier cosa que estuviese pasando Marta venía y nos avisaba. (…) Ella nos iba contando".

El residencial tiene un médico de referencia, como dispone la normativa según explicaron autoridades del MIDES.

Marta Sem decía a los hijos de Iris que el médico trataba a su madre y que un psiquiatra le renovaba la medicación, cuenta Natalia..

Sin embargo, a mediados de 2016 el hijo comenzó a notar que su madre estaba demasiado medicada y pasaba el día durmiendo. Marta le dijo que el psiquiatra la estaba controlando y que todo era normal y parte del proceso de su enfermedad.

Hasta ahora a la familia no le consta que haya existido el psiquiatra. Según relatan, Marta iba a un psiquiatra de confianza que renovaba la mediación según lo que ella misma le relataba sobre los pacientes del hogar.

Durante los meses más fríos Iris estaba de medias y tapada. Hasta que un día de diciembre descubrieron que tenía escaras en el pie. Hablaron con Marta que les dijo que la fricción de la silla de ruedas le producía las heridas, pero que el médico la estaba tratando.

Además les dijo que iba a trasladar a Iris del hogar de 10 personas en que estaba al otro hogar, donde hay 48 personas, porque allí sí había un enfermero que iba a darle mejores cuidados.

En determinado momento la familia comenzó a cuestionarse por qué las heridas de Iris no cerraban, y decidieron que la viera otro médico para corroborar que el tratamiento que supuestamente estaba siguiendo fuera el correcto.

Cuando le dijeron a Marta, dijo que ella misma la iba a llevar a que la viera un cirujano, sin embargo la familia se negó, y el hijo de Iris insistió en llevarla él mismo a Salud Pública para hablar personalmente con el médico. Le dijo que iba a avisar en su trabajo, y luego volvería al residencial para llevársela.

En ese interín, Marta Sem llegó a la casa de la familia de Iris para avisar que ella misma la había llevado a Salud Pública, y que un cirujano del Hospital de Melo había discutido con ella culpándola por la falta de higiene de Iris "porque tenía una heridita más en la cola (…) una pequeña escara, pero es normal por el pañal", según les dijo.

Además les informó que el cirujano había dicho que no le iba a dar más información hasta que alguien de la familia fuera al Hospital.

"Cuando llegamos al hospital y descubrimos la escara que tenía, no era una 'heridita', era una herida que le llegaba hasta el hueso del cóxis" y el cirujano les informó que "estaba deshidratada y con falta de hierro, y que estaba sobremedicada".

Marta dijo que esa escara se le había formado en pocos días, pero el cirujano alertó que una herida de tal magnitud se había producido después de al menos un año de falta de higiene y de falta de rotación. Asumen que pasó muchas horas en la misma posición con el pañal sucio.

"Ella ya no hablaba, ella no se queja, ahora por ejemplo en cinco días subió dos veces a block quirúrgico. No le encuentran las venas, la pinchan y no emite sonido", explica su nuera.

"No sentía dolor, y estaba medicada por su Alzheimer, estaba medicada por su demencia senil, estaba medicada porque a veces no dormía. Con ese excedente de medicación ella no se quejó", relata su nuera, quien se arrepiente de nunca haberle sacado el pañal "porque vos confiás que no la iban a tener así".

Iris está internada, fue intervenida quirúrgicamente dos veces, requirió transfusiones, y los médicos pronostican que le queda poco tiempo de vida.

Click aquí para acceder a la publicación de Facebook del hijo de Iris. Imágenes fuertes.

ESTAFA. Cuando la familia recuperó las tarjetas y el poder para retirar la jubilación de su madre, supo que Marta había sacados dos préstamos a nombre de Iris, uno en el BROU y otro en el BPS, según denuncian.

El abogado de la familia dijo a Subrayado, todavía no tuvieron acceso a cuánto dinero sacó, pero saben que fueron al menos $150.000.

La nuera contó que cuando le reclamaron ese dinero a Marta, les respondió que no lo iba devolver porque Iris iba a fallecer en cualquier momento y ella no tendría que responder por el préstamo.

La denuncia judicial en el ámbito penal será radicada entre el martes y el miércoles.

LA VERSIÓN DEL HOGAR. La dueña del hogar, María Marta Sem, desmintió la versión de la familia. Sostiene que la escara es normal, "Iris estaba en una etapa terminal de su enfermedad, entonces tiene una rigidez total, y un paciente que está en ese estado, en esa rigidez, es propenso a formar escaras".

También dijo que en el hogar hay enfermeros que limpian las escaras hasta que el médico referente indica que la persona debe ser trasladada al hospital para una limpieza quirúrgica, "que fue lo que se hizo en este caso".

Sostiene que la escara se agravó en una semana, "realmente se profundizó (…) la llevamos el viernes con el doctor Espinelli".

"El maltrato y abuso como me acusa este señor, no tiene nada que ver con una escara", sostiene. Además agrega que "la que puede decir realmente si maltratábamos o cómo teníamos a Iris era su hermana y su cuñada, las personas que venían realmente a verla, las únicas personas que venían a ver a Iris".

LOS CONTROLES DEL ESTADO. Según supo Subrayado, este lunes se reunieron las autoridades departamentales del MIDES con las del Ministerio de Salud Pública para tratar el caso.

La directora del Instituto de Mayores del MIDES, Adriana Rovira, explicó que el Ministerio de Salud Pública es el encargado del control de la situación sanitaria de los hogares y de los pacientes, y que solamente sus funcionarios están autorizados a hacer revisiones físicas.

No obstante, el Ministerio de Desarrollo Social visitó el hogar tres veces en el lapso de dos años en que por ley fue su competencia hacerlo.

En esas tres veces siguieron el protocolo de actuación, que consiste en mantener entrevistas en privado con los pacientes lúcidos o familiares de los residenciales u hogares, y no detectaron situaciones de abuso.

Rovira también dijo a Subrayado que sí detectaron situaciones de vulnerabilidad y recomendaron cambios a la dueña del hogar. En posteriores revisiones constataron que las sugerencias habían sido tomadas en cuenta.

Subrayado intentó hablar con el Director Departamental de Salud, Héctor Yon, que no respondió las consultas al momento de publicada esta nota.

En el marco del Sistema Nacional de Cuidados, el MIDES visitó los hogares y residenciales que detectó mediante trabajo de campo y denuncias con distintos grados de formalidad.

Rovira relató que recién a partir de la ley de 2014 comenzó a confeccionarse una lista de los residenciales del país, y que equipos del MIDES los visitaron para conocer en qué condiciones trabajaban.

El expediente de cada uno de los hogares está en formato digital, y allí consta el historial de visitas y observaciones.

 

Subrayado

 

Rio Branco: detienen a boquetero que planeaba robo en free shop
Rio Branco: procesado con prisión autor de hurto

Comentarios