Educación: los docentes faltan uno de cada siete dias

Un poco de paros por aquí, un poco de lactancia por allá y mucho de estrés que lleva hasta la enfermedad. Reuniones en el liceo de aquí a la hora que el profe da clases en el liceo de allá. Que Fulano está en el velorio de su padre, que Mengana está cuidando a su hijo y que Pepita faltó sin aviso. Por H o por B los docentes uruguayos se ausentan uno de cada siete días de clase. Al igual que para bailar el tango, en la educación se necesitan al menos dos: los alumnos y los docentes. Ese encuentro, en las clases uruguayas, se reduce en el mejor de los casos a 180 días lectivos. Pero ya se sabe que unos 20 mil escolares faltan más de 50 días y que el 10% de los estudiantes de sexto llega a ese nivel con un acumulado de casi un año de inasistencias. Y ahora los datos oficiales que obtuvo El País, tras un pedido de acceso a la información pública que demoró casi cuatro meses, revelan que los maestros se ausentan 21 días por año y los profesores de educación media más de 25. “Más allá de la calidad de su enseñanza, el requisito básico para que se produzca el aprendizaje es que el maestro o profesor esté presente”, dice Denise Vaillant, directora del Programa de Doctorado en Educación de la Universidad ORT Uruguay.

Una investigación que está en curso en la institución que esta especialista dirige parece confirmar “que el problema del ausentismo docente tiene a concentrarse en los centros situados en contextos de mayor vulnerabilidad”. Pese a que la ANEP no tiene una estadística sistematizada y tampoco sabe en qué medida otro docente suple al faltante, el asunto no es nuevo.

Hace dos décadas, cuando el Codicen era comandado por Germán Rama, se aprobó un cobro extra por presentismo. Esta paga no toma en cuenta algunas inasistencias justificadas, las alertas roja meteorológicas ni los días en que el profesor se ausenta porque su liceo está ocupado. Sea cual sea el contexto, los docentes que cobraron esta prima el año pasado fueron apenas el 10,61%. Esto confirma una percepción que tenían los directores de centros educativos uruguayos que, en su mayoría, respondieron en un cuestionario de PISA que “el ausentismo docente es el primer factor que perjudica los aprendizajes de los estudiantes”.

Inasistencias de docentes Infogram 10,61% cobraron presentismo. 5.657 de 53.303 son los docentes que cobraron presentismo en el 2017 Para los inspectores de Secundaria, sin embargo, “el ausentismo estaba bastante naturalizado y no era percibido como un problema latente”, recuerda Adela Pereyra, quien en su época de inspectora general había ordenado algunas investigaciones al respecto. “Las faltan quedaban encubiertas por el sistema perverso de elección de horas; había profesores que iban una semana a un liceo y otro a otro porque habían tomado horas en dos centros al mismo tiempo”. Los profesores del liceo son hasta hoy en día los que más faltan. Solo en el primer semestre de este año —que son los meses con mayor presentismo— llevan un acumulado de 184.125 días de inasistencias. Una proyección, en base a los datos del año anterior y lo que había calculado el exconsejero Martín Pasturino al comienzo del quinquenio, permite concluir que este año podría cerrarse con cerca de un millón de horas (docente) no dictadas.

Porqués

Los liceales de Montevideo, por ejemplo, perdieron casi un mes de clases por los paros, había informado VTV Noticias.

A pesar de ello, las medidas de lucha sindical no son la principal causal de inasistencia docente. En una profesión muy feminizada (el 77% son mujeres), la lactancia aparece como un factor clave. Y sobre todas las razones están las enfermedades (45,9% de las faltas).

“Es una problemática propia del desempeño de esta profesión y preocupa a nivel mundial”, explicó la consejera del Codicen Elizabeth Ivaldi, una de las integrantes de la Comisión Bipartita de Salud Laboral de la ANEP. Esta comisión fue la que ideó el plan para que las certificaciones médicas de los docentes se computen por el BPS y no por un sistema propio como era hasta fines del año pasado. “El cambio de procedimiento en las certificaciones médicas nos colocó en una situación cualitativamente diferente para poder avanzar hacia la creación de un Departamento de Salud Ocupacional”, uno de los objetivos que la ANEP se había planteado para este quinquenio y que aún no lo alcanzó.

Según fuentes del sistema educativo, que a comienzos de 2015 integraron el Ministerio de Educación y Cultura, también había una meta planteada de reducir el ausentismo docente. El exsubsecretario Fernando Filgueira se lo había planteado al presidente del Codicen, Wilson Netto, en una reunión cara a cara. Pero de aquel encuentro (negociación) solo prosperaron las diez metas que fueron incluidas en el Presupuesto, quedando sin efecto los objetivos de mejora de resultados académicos y de reducción de las faltas de los profesores y maestros. Filgueira y su equipo se habían basado en un documento que elaboró el exconsejero, también frenteamplista, Martín Pasturino. En el informe titulado “Hacia la conformación de equipos estables en los centros de educación media básica en Uruguay”, Pasturino explicaba que “como consecuencia de la inestabilidad de los docentes —por la elección anual de horas— surge la inestabilidad de los liceos”. Eso llevaba a una “falta de planificación”, a la “rotación” y a “horas no dictadas”. La propia consejera Ivaldi reconoce que “el multiempleo de los docentes, dentro del propio sistema ANEP, lleva a que algunas de las inasistencias no sean tales, sino causadas por obligaciones a cumplir (como por ejemplo reuniones de profesores o mesas de exámenes)”.

El País consultó, para el caso de Secundaria, en qué asignaturas faltan más los profesores. Pero el Codicen se limitó a responder que esa información no se encuentra procesada. De hecho los trabajos sobre ausentismo docente son, en su mayoría, el resultado del esfuerzo individual de algún interesado en el tema. La exinspectora Pereyra, quien fue una de esas interesadas, reconoce que “hay mucho de corporativismo en esto de no querer divulgar los datos”. Pero la desinformación parece no silenciar el problema. Hace un año y medio, cuando presentaba los resultados de desempeño de los liceales, la directora de Planeamiento de Secundaria, Margarita Romero, hizo una pausa, levantó la cabeza para mirar fijo al público y señalando con el dedo a la pantalla en que exponía los magros resultados, lanzó: “Esto nos reafirma que todos tienen que ir al liceo, todos: los estudiantes y los docentes”.

 

Fuente: El País

 

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