Descubrimiento histórico para Cerro Largo

Historiadores junto con el Ejército creen que hallaron ubicación de un fuerte histórico. Hallan vestigios y piezas históricas. El profesor Germán Gil señaló a El Profesional que “hace 203 años, 

en las cercanías de la actual ciudad de Río Branco, departamento de Cerro Largo, existió un Fuerte, denominado por sus jefes “Fuerte Borbón”, en honor a la lealtad y defensa de la monarquía española. Quizá el último lugar de la campaña de la Banda Oriental, donde se izó la bandera española. El fuerte significó, mucho más de lo que existió, (duró solo un año). Las construcciones del fuerte se iniciaron en el año 1812 y desaparecieron en la bruma de la historia el 21 de mayo de 1813. Se ubican en una rinconada de las márgenes del río Yaguarón de la entonces Banda Oriental, zona limítrofe con el imperio portugués, hoy tierras pertenecientes al departamento de Cerro Largo de la República Oriental del Uruguay.

El “Fuerte de Borbón” constituye parte de la historia y pretenden que forme parte del acervo del patrimonio del departamento de Cerro Largo. Un equipo de trabajo liderado por Germán Gil Villamil, Daniel Marrero, Diego Sosa y María Bentancor, se comprometieron a investigar y la tarea demandó muchos años, indicaron los investigadores.

El Historiador sostuvo que dicho desafío finalmente fue cumplido, tras un denodado trabajo del Jefe del Regimiento de Caballería Mecanizado N° 7 de la ciudad de Río Branco Walter Garrido, personal superior y subalterno dedicado a esta causa, así como también del apoyo del Gobierno Departamental de Cerro Largo, de acuerdo a lo que relataron los miembros del trabajo de campo.

“Se realizó primariamente el estudio de mapas y fuentes documentales, para luego definir su ubicación geográfica posible y contrastarla con la realidad” dijo Germán Gil. Se accedió a la autorización del propietario del lugar, para luego dar inicio al trabajo de campo. “En recorrido en el terreno delimitado, quedó demostrado que el trabajo del historiador Flavio García, correctísimo en su formulación, padecía de errores en su ubicación”, agregó Gil. Efectivamente la cartografía española y portuguesa coincide con el lugar definido y encontrado por nuestro grupo de trabajo.

Indicó el historiador que las excavaciones comenzaron en el mes de mayo 2016, en la primera etapa se encontró restos de carbón enterrados a más de 60 centímetros de profundidad, así como trozos de losas y parte de vasija de barro, todo lo cual se encuentra en el Regimiento de Caballería N° 7 de Río Branco. Este material y el cotejo con los planos, demuestra que el lugar delimitado es el correcto. El Teniente coronel Walter Garrido informó  que la construcción era de barro, adobe y paja por lo que no se halló ninguna pared debido a que el tiempo se encargó de borrar esos rastros. “Se halló carbón y otras piezas y además se cotejó el lugar con los planos de la época y coincide”, sostuvo.

Posteriormente, se planificó una segunda etapa de excavaciones y búsqueda de campo, a realizarse en este mes, indicó Garrido.

“La Historia siempre aporta elementos para comprender críticamente la realidad de tiempos pasados y poder contextualizarla en un mundo amplio”, sostuvo Gil.

“Nuestra finalidad es generar conocimiento crítico sobre todo lo que significó El Fuerte de Borbón, analizarlo desde nuestro presente y re descubrirlo desde el hoy, porque consideramos que fue parte de un proceso histórico de relevancia, local, regional e internacional que no tuvo la trascendencia que merece. Porque la historia nunca termina, porque es provocadora de nuevos relatos, de nuevos análisis, de nuevas reflexiones, asumimos el desafío de sumar nuestra mirada ante este retazo de historias de tierras del hoy departamento de Cerro Largo”, indico Germán Gil.

Historia: Los miembros de la Corona Española de la época, el Rey Fernando VII y su hermana la princesa Carlota Joaquina, nunca estuvieron presentes en aquel fuerte, como jamás lo hicieron los monarcas españoles en el Río de la Plata, durante la existencia del régimen.

Felipe Contucci, de origen portugués y muy vinculado a las autoridades portuguesas, españolas y orientales de la época, fue quien lideró y planeó como estrategia política la construcción del “Fuerte de Borbón”. Fue apoyado entre otros por Joaquín de Paz, el último comandante de la Guardia del Cerro Largo y por Zenández, ambos españoles y defensores de la monarquía.

El proceso independentista de tierras de América del Sur, iniciado en la Banda Oriental en 1811 después del “Grito de Asencio”, encuentra en el “Fuerte de Borbón”, uno de los últimos baluartes antirrevolucionarios a la vez que defensores del régimen monárquico, establecidos sobre el límite fluvial.

Mientras que en octubre de 1812 se iniciaba el 2° Sitio a la Montevideo española por el ejército de Rondeau, en el este de la Banda Oriental, se concretaba una postura de defensa a los intereses borbónicos, materializada en la construcción de dicho Fuerte, lo que significaba la defensa firme del régimen monárquico. “Fueron los propios vecinos de Cerro Largo que se dirigieron a las autoridades sitiadoras, en busca del auxilio para procurar su tranquilidad. Posiblemente el comando revolucionario dispuso el envío de cartas de Artigas y Rondeau a Contucci en un intento pacifista. Que el carlotista sin siquiera abrirlas, debió remitir a su superior en Montevideo y responder con su altisonancia peculiar”.

Ante ello, Rondeau resolvió tomar medidas más radicales y enfrentarse a los defensores del “Fuerte de Borbón”, con tal fin el 27 de abril de 1813 partió desde Montevideo una expedición, a cargo del Coronel del Regimiento N° 3, Domingo French.

“Estaba integrada por ciento treinta hombres de línea de las tres armas. Comandaban la Infantería el Capitán Enrique Martínez y el Teniente Ayudante Lucio Mansilla. Era Comandante de la Caballería el Capitán Pedro Cortinas. Y ejercía el cargo de Comandante de Artillería, el Subteniente José M. Etchandía.

En el itinerario de la marcha realizada por el ejército comandado por French, desde Montevideo hasta el propio “Fuerte de Borbón”, aparecen estancias que aún existen en Cerro Largo. Asimismo figuras de relevancia de la entonces Villa de Melo, acompañaron y apoyaron la iniciativa contra los defensores del Fuerte, entre ellos Ramón Villademoros, José Francisco Núñez y Francisco Delgado, éste último quien defendió la posición de José Artigas desde el comienzo de la revolución artiguista.

El 8 de mayo arribaron a Melo y en medio del júbilo de sus pobladores se sumaron milicianos y voluntarios. El día 11 de mayo de 1813, llegaron a las cercanías del Fuerte e intimaron a la rendición, Contucci respondió que allí se defiende “con honor y sin sofismas” la causa de Fernando, solicitando a French que despeje el campo o “las armas decidirán nuestra suerte”.

Finalmente decidieron las armas, el enfrentamiento armado entre el ejército revolucionario a cargo de French y los defensores del “Fuerte de Borbón”, liderados por Contucci y Paz, fue una batalla que se suma a las crueles y sangrientas que se sucedieron en la Banda Oriental a lo largo del S. XIX.

“Las diversas maniobras y movimientos fueron estériles para la ocupación del fuerte.

Los fosos, contrafosos, murallas, parapetos y el intenso fuego de los defensores frustraron todo intento y lo hicieron inaccesible en la ocasión. Es difícil precisar el número de los antagonistas, aunque se puede presumir un contingente alrededor de los trescientos defensores y cercano a los cuatrocientos atacantes, según se puede deducir de la documentación de ambas partes. En cuanto a las bajas estimadas por los revolucionarios, habrían sido, de su parte, diez muertos y veinte heridos y cincuenta muertos por las del adversario”.

French dispuso el retiro de su ejército a Melo para reorganizarse y proyectar un nuevo ataque, solicitando refuerzo de hombre y de municiones, entre los heridos aparece Lucio Mancilla, quien años después fuera uno de los hombres de confianza de Juan Manuel de Rosas.

El nuevo ataque nunca se confirmó, ya que el día 21 de mayo de 1813 el “Fuerte de Borbón” fue incendiado y abandonado por sus defensores.

“Cundido el desaliento Contucci fue el primero que pegó fuego a las casas, con su orden e intimación suya, los demás individuos concluyeron con la destrucción del Campamento. Atribuyó además el haberse reducido a esos extremos en virtud de una intriga de su viejo aliado Don Diego de Souza, por celos en razón de sus triunfos y prestigios”.

Los jefes del fuerte y muchas familias pasaron para dominios de Portugal, llevando también documentos de archivos, entre ellos libros con datos poblacionales de Melo, recuperados años más tarde.

“El “Fuerte Borbón” concitó la atención y participación de autoridades militares locales y regionales, pero fundamentalmente la presencia en su defensa y ataque de paisanos, chinas, orientales y extranjeros, que una vez más ofrecieron sus cuerpos, su sangre y sus vidas a la causa libertadora unos y a la defensa de los últimos vestigios de la monarquía, otros”, sostuvo Gil. “Si bien fue una operación militar de carácter secundario en el marco del proceso revolucionario de la Banda Oriental, fue significativamente importante para los intereses políticos estratégicos de esa época”.

 

El Profesional

 

Rio Branco: cortitas del Municipio
Historias del Lago y otras yerbas

Comentarios